Y te he buscado en más personas. Y he intentado convencerme de que no eras tan especial. Que lo que me gustaba de ti lo podía encontrar en cualquier otra persona.
Y me he reído con más gente, pero no era lo mismo.
Y he abrazado a más gente, pero no era lo mismo.
Y he cantado con más gente, pero no era lo mismo.
Y he paseado por el Retiro con más gente, y seguía sin ser lo mismo.
Y sé que cada vez que entro en esa estación del metro y miro hacia el ascensor, a esa pared, se me hace un nudo en el estómago.
Y me he dado cuenta de que es cierto, no puedo reemplazarte.
El problema es que hay algo que no entiendes. Estar con alguien conlleva nuevas responsabilidades, sí, pero también da fuerza. Estar con alguien significa que ya no tienes que luchar, llorar, preocuparte o enfrentarte a las cosas solo. Significa que a partir de ese momento, sois dos contra el mundo.
Y aunque seas irremplazable, no sabes trabajar en equipo. Y ninguna canción de Cohen cantada al oído puede arreglar eso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario